La Falda, Córdoba – El 15 de febrero de 2019, Melisa Luna fue asesinada brutalmente por su pareja, César Matías Carranza, a pesar de existir una orden de restricción mutua que prohibía el contacto entre ambos. Ese día, entre las 21 y las 22 horas, la pareja fue vista caminando con su hija en brazos hacia el departamento ubicado en la calle Santa María de Oro al 700, donde ocurrió el crimen.
Carranza, conocido en la zona como “El Cuatrero”, atacó a Melisa con dos cuchillos, propinándole al menos 46 puñaladas. La hija en común de ambos, una bebé, presenció la escena pero no sufrió heridas.
“Se murió la bruja. Voy a estar más tranquilo”
Tras el crimen, Carranza abandonó el domicilio con la ropa ensangrentada, caminó hasta un maxikiosco y fue detenido por la policía sin ofrecer resistencia. Al momento de su arresto, se autoincriminó con una frase escalofriante:
“Se murió la bruja, voy a estar más tranquilo. No me arrepiento de nada.”
La justicia lo imputó inmediatamente por homicidio calificado y fue trasladado al complejo carcelario de Cruz del Eje.
Antecedentes de una tragedia anunciada
La historia de violencia de género entre Carranza y Melisa era conocida. Ambos tenían una orden de restricción mutua, la cual violaban constantemente, según los testimonios judiciales. El abogado defensor reconoció que “nunca se respetó” dicha medida, y cuestionó el accionar del sistema:
“El problema no está en la ley, sino en la aplicación. La policía no tiene los recursos ni el personal para hacer cumplir todas las restricciones.”
Además, Melisa estaba próxima a enfrentar un juicio por la muerte previa de una hija recién nacida, hecho que —según la defensa— afectó emocionalmente a ambos y fue una de las causas del deterioro mental de Carranza.
Un juicio con jurado y una condena a perpetua
El 26 de febrero de 2021, la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje, con jurado popular y fallo unánime, sentenció a César Matías Carranza a prisión perpetua por el delito de homicidio doblemente calificado:
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Por el vínculo.
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Por mediar violencia de género (femicidio).
Si bien la defensa intentó reducir la pena bajo la figura de “emoción violenta”, pericias psicológicas determinaron que Carranza tenía pleno control de sus actos al momento del asesinato. La posibilidad de una casación fue elevada, pero la querella no teme un cambio en la sentencia.
Las niñas huérfanas y el rol de la justicia
Tras el crimen, las dos hijas de Melisa quedaron al cuidado de su tía, ya que el Consejo de Niñez no actuó en el momento. La familia, junto al abogado querellante, debió gestionar la guarda judicial, el acceso a la Asignación Universal por Hijo y la reparación económica Ley Brisa, destinada a víctimas colaterales de femicidios.
“Nuestra prioridad fue evitar que revictimizaran a la familia. Por eso aceptamos el juicio abreviado. La condena fue perpetua igual, y se evitó la exposición innecesaria”, explicó el abogado querellante.
Reflexión final
El caso de Melisa Luna evidencia el grave riesgo que implica la falta de cumplimiento efectivo de las medidas judiciales en situaciones de violencia de género. A pesar de existir una orden de restricción, el contacto continuó y culminó en un femicidio.
La historia también refleja la vulnerabilidad institucional ante este tipo de casos: ausencia de seguimiento, falta de respuesta oportuna, y la necesidad urgente de protocolos eficientes y articulados entre justicia, fuerzas de seguridad y organismos de niñez.
“La ley está bien. Lo que falla es el sistema operativo”, resumió una de las profesionales intervinientes.


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