Córdoba – En una entrevista exclusiva con el fiscal Raúl Ramírez, titular de la Fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico en la zona de Punilla, se expuso la relación directa entre el consumo de estupefacientes, el narcomenudeo y el aumento de delitos protagonizados principalmente por jóvenes de entre 16 y 30 años.
Según el fiscal, lo que se observa actualmente en los tribunales y en las calles se conoce técnicamente como narcocriminalidad, una problemática que abarca desde delitos cometidos bajo el efecto de drogas hasta aquellos vinculados a la necesidad de financiar el consumo o por disputas entre bandas.
“En el Valle de Punilla hay una percepción creciente de consumo. Y donde hay demanda, hay oferta. Es allí donde actúan los que negocian con esta necesidad ilícita”, explicó Ramírez.
De la vulnerabilidad al delito
El fiscal señaló que muchas de las personas involucradas en el narcomenudeo provienen de sectores vulnerables, donde la falta de recursos y oportunidades los vuelve fácilmente captables por redes delictivas. “Hay quienes consideran natural o válido vender droga para subsistir”, remarcó.
Frente a esta realidad, Ramírez destacó la importancia de una intervención estatal integral que no se limite a la aplicación de penas, sino que también contemple asistencia social, educativa y comunitaria. En este marco, enfatizó el rol clave de los municipios, que ya asumen responsabilidades en temas como seguridad ciudadana y prevención del delito.
Seguridad y tecnología: el ejemplo de La Falda
En paralelo, desde el municipio de La Falda se impulsa un sistema integral de videovigilancia con más de 50 cámaras distribuidas estratégicamente en la ciudad, incluyendo ingresos vehiculares, terminal de ómnibus, hospital, avenida principal y barrios como 9 de Julio y Meirovich.
“Empezamos con cámaras caseras, hoy tenemos equipos de última generación. Nuestro objetivo es calidad más que cantidad”, aseguró Sebastián, responsable de la central de monitoreo.
Este sistema, articulado con la policía y la justicia, permite registrar y responder a múltiples emergencias: desde accidentes y animales sueltos hasta intentos de suicidio o siniestros viales. Además, la central colabora activamente en la coordinación logística ante emergencias, garantizando acceso seguro a ambulancias, bomberos y móviles policiales.
Jóvenes, reincidencia y reinserción
Por su parte, el comisario Carlos Oliva analizó la situación delictiva desde el punto de vista policial. Aseguró que se trabaja intensamente con estadísticas y mapeo delictual para orientar operativos preventivos. También resaltó el papel de la policía barrial y la importancia de los sistemas de alarma comunitaria en zonas sin cámaras.
En cuanto a la juventud, expresó su preocupación por la reincidencia y la baja reinserción de algunos menores y adultos detenidos. “Algunos salen de la cárcel más profesionalizados en el delito. Y no necesariamente son personas en situación de pobreza. Hay otros factores, como la formación en el hogar y las decisiones individuales”, afirmó.
Conclusión
La situación de seguridad en Punilla, como en muchas regiones del país, requiere una mirada amplia y coordinada. Desde la justicia, se impulsa una política de persecución penal efectiva, con más del 90% de causas resueltas vía juicio abreviado. Desde los municipios, se invierte en tecnología y prevención. Y desde la policía, se apuesta por la cercanía con el vecino y la inteligencia criminal.
Pero, como concluyen las autoridades, la clave está en el compromiso conjunto de todos los sectores: Estado, comunidad y fuerzas de seguridad. Solo así será posible enfrentar un fenómeno que mezcla lo social, lo económico y lo delictivo.


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