Capilla del Monte, Córdoba – El 13 de agosto de 2017, Gabriel Fernández estuvo a segundos de morir tras ser víctima de un ataque feroz en su propio domicilio, producto de una falsa denuncia por abuso sexual viralizada a través de las redes sociales. Lo golpearon, lo ataron a un árbol, lo apuñalaron, intentaron dispararle y luego incendiaron su casa. Todo quedó registrado y fue juzgado en un proceso judicial sin precedentes para la región.
Gabriel fue acusado sin pruebas por su expareja, Flavia Saganías, quien impulsó un escrache por Facebook pocos días antes del ataque. En vez de esperar el curso judicial de la denuncia –que sería archivada posteriormente por falta de mérito–, organizó un ataque junto a su madre, su hermano y otro cómplice que aún permanece prófugo.
“Me ataron, me apuñalaron y me dejaron morir en llamas”
La escena del crimen fue su propio patio. “Me sacaron a patadas, me ataron con sogas, alambres y me colgaron de un árbol. Me golpearon con maderas, con el mango de un pico. Luego, mi exsuegra me clavó una cuchilla de cocina directo al pulmón. Sentí que me moría”, relató Gabriel con la voz entrecortada.
Mientras agonizaba, los atacantes filmaban y lo amenazaban con un arma. Según la reconstrucción judicial, pensaban ejecutarlo de un disparo en la cabeza, pero fueron interrumpidos por la explosión del incendio que ellos mismos provocaron en la vivienda, y que alertó a un vecino. Este, al ver el fuego, llamó a bomberos y policía, salvándole la vida.
Una investigación que expuso la mentira
Tras el ataque, Gabriel pasó por terapia intensiva y fue intervenido quirúrgicamente. En paralelo, la justicia comenzó una investigación que reveló un entramado de falsedades:
-
La denuncia había sido presentada días antes del escrache, pero nunca llegó a prosperar.
-
La niña señalada como presunta víctima fue entrevistada en Cámara Gesell y no se hallaron indicios de abuso.
-
El fiscal Martín Bertone archivó la causa sin abrir juicio, determinando que la menor no había sido abusada ni por Gabriel ni por ningún otro.
-
El análisis de los celulares reveló mensajes eliminados, coordinación previa del ataque y fotografías del hecho, utilizadas como “prueba de misión cumplida”.
Condena ejemplar: 23 años de prisión
En diciembre de 2019, la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje, en un juicio con jurado popular, condenó a:
-
Mónica Bonifacio y Enrique Saganías (madre y hermano de Flavia), como coautores del intento de homicidio agravado.
-
Flavia Saganías, como instigadora del ataque.
Todos fueron condenados a 23 años de prisión por tentativa de homicidio agravado, abuso sexual en grado de tentativa, e incendio en concurso real. La fiscalía también solicitó la inmediata detención de Flavia Saganías, quien permanecía en libertad hasta el fallo.
Posteriormente, la justicia le otorgó prisión domiciliaria debido a que era madre de cinco hijos, dos de ellos menores de edad. Actualmente cumple la pena bajo esa modalidad, en espera de que sus hijos alcancen la edad para permitir su traslado a prisión común.
Las secuelas que no se borran
Gabriel no solo perdió su casa, sus pertenencias y años de recuerdos –incluidas las únicas fotos de un hijo fallecido–, sino que aún sufre secuelas físicas y psicológicas. “Me cuesta dormir. Recién descanso cuando amanece. Me gritan cosas por la calle. Me insultan por algo que no hice”, relató.
A pesar del dolor, no pierde la esperanza:
“Yo soy inocente y lo demostré. Pero no quiero que esto me haya pasado solo a mí. Quiero que esta historia sirva para prevenir más casos de falsas denuncias, para que la justicia no vuelva a tardar, y para que nadie más sufra algo así.”
Reflexión final
El caso Fernández-Saganías es un ejemplo brutal del poder destructivo de una denuncia falsa amplificada por redes sociales y la inacción inicial del sistema judicial. La justicia condenó con pruebas, testimonios y evidencia forense. Pero para Gabriel, la verdadera lucha será reconstruir su vida, su dignidad y su paz.


Holisticly myocardinate bleeding-edge niches rather than competitive opportunities. Dynamically extend team building expertise vis-a-vis.
Conveniently provide access to inexpensive platforms rather than granular architectures. Proactively customize extensive leadership skills before end-to-end methods of empowerment. Progressively.
Assertively enable user-centric outsourcing whereas equity invested convergence. Progressively seize dynamic methods of empowerment and e-business core competencies. Globally restore timely channels without business applications. Synergistically extend intuitive infomediaries.